martes, 18 de diciembre de 2012

LA LUCHA ALMADA mata la CIENCIA.

¿Quién financia las acciones de "lucha almada" de los "klero borroka"?
 
¿Opus Dei, Legionarios de Cristo, Camino Neocatecumenal (los Kikos), Comunión y Liberación, Focolares, Asociación Católica de Propagandistas (ACdP)?
 

Braulio Rodríguez Plaza, arzobispo de Toledo pertenece al grupo Comunión y Liberación. Aunque es más pequeño en número que Opus Dei, los Legionarios o los Kikos, es el movimiento que ha recibido un apoyo más explícito por parte de la jeraquía episcopal. Este movimiento apostólico se dedica sobre todo a las élites,  y menos a las clases medias y populares. Cielinos son los arzobispos de Granada, Francisco Javier Martínez, y de Oviedo, Carlos Osoro. En su entorno o bajo su influencia, se encuentran también el de Valladolid, Ricardo Blázquez Pérez, y los auxiliares de Madrid, Eugenio Romero Pose y César Augusto Franco, hombres de confianza del cardenal Rouco. Como en otros países, Comunión y Liberación está sobre todo presente en el mundo universitario y editorial a través de Ediciones Encuentro, la asociación Atlántida (que durante muchos años organizó un caro happening en la Universidad Complutense) y la asociación Nueva Tierra, que agrupa a un amplio haz de grupos parroquiales y universitarios.
 
Estos grupos están «obteniendo mucho más poder y ventajas sociales y económicas en la España del PP que en la de la dictadura de Franco»
(David Moya, «Los Movimiento Eclesiales»)


LA RELIGIOSIDAD DE LOS ESPAÑOLES
 
INE y CENTRO DE ESTUDIOS SOCIOLÓGICOS 10-11-2010
 
 
VICENÇ NAVARRO

12-24.jpgLa Universitat Progressista de Catalunya, conocida como la UPEC, ha publicado un informe titulado Catalunya ha deixat de ser catòlica? (en castellano ¿Catalunya ha dejado de ser católica?), que tiene gran cantidad de información sobre la extensión de la religión católica (y la influencia de su Iglesia), no sólo en Catalunya sino también en España. Es sorprendente que tal informe haya pasado casi desapercibido en los mayores medios de información del país, pues los datos presentados cuestionan la imagen tan extendida y promovida por la Iglesia de que España es un país católico (lo cual parece indicar que la mayoría de la población lo es).
Uno de los primeros capítulos del estudio –el que detalla su metodología– explica cómo la conclusión de que España es un país católico se produce y reproduce en los medios. Señala el sesgo que, consciente o inconscientemente, aparece en las preguntas que se le hacen a la ciudadanía. Así, cuando se pregunta a la población (tal como hace la Conferencia Episcopal) si los que responden a las preguntas son católicos o no católicos (incluyendo en esta última categoría las de ser agnóstico, no creyente o ateo), el 76% se define como católico y un 19% no católico.
Parecería, pues, que la gran mayoría de la población se define como católica.
Ahora bien, cuando se pregunta si el que responde se define como católico practicante, no practicante, o no creyente, los porcentajes varían considerablemente. Sólo el 36% se define como practicante mientras que el 37% se define como no practicante y el 19,9% como no creyente (agnóstico o ateo). Y cuando se analiza el grupo de católicos no practicantes se ve que su definición de católicos esta basada, no en sus creencias religiosas, sino en su ritual cultural (como haber recibido el bautismo y la primera comunión). En realidad, la respuesta a esta pregunta varía muy marcadamente por edad. Entre los jóvenes, nacidos en plena democracia, sólo el 9,4% se considera practicante, el 39% no practicante y el 46,4% como indiferente, ateo o agnóstico.
Otro componente del estudio es el análisis de las escuelas de la Iglesia privadas concertadas. En España, el 67% de alumnos están en la pública, el 25% en la privada concertada y el 6,7% en la privada no concertada. De las escuelas católicas, la gran mayoría son concertadas (96%). Los porcentajes más elevados de las concertadas religiosas están en las dos Castillas, La Rioja, Navarra y Baleares. Los que dedican más fondos a la religión concertada son Catalunya y Madrid, y los que menos La Rioja, Cantabria y Extremadura. El Estado se gasta 517 millones de euros en la enseñanza de religión: 388 millones en las escuelas públicas y 129 millones en las privadas. Tal inversión no es proporcional a la importancia que la juventud da a la religión como elemento importante en su vida.
En una escala de uno (poco importante) a cuatro (muy importante), la juventud en España señaló en 2005 que la religión significaba un 1,76. Ello explica que el 74% de jóvenes casi nunca asiste a ceremonias religiosas, y sólo un 4,7% asiste a la misa dominical. Y en Catalunya, sólo un 36% se casa por la Iglesia; la gran mayoría (62,8%) se casa por lo civil. Es también interesante señalar que el 47% de los jóvenes cree que la “Iglesia está más cerca de los poderosos y de los ricos que de los pobres y necesitados”. Este porcentaje alcanza cifras muy altas entre los jóvenes ateos (73%), agnósticos (60,9%) e indiferentes (70,9%) y es de un 50,7% entre los católicos no practicantes.
Una opinión igualmente negativa se tiene del sacerdocio. Entre las profesiones consideradas “más útiles socialmente”, el sacerdocio es la penúltima, después de los militares de carrera. Las más relevantes son la medicina y el magisterio. Contribuyen a esta imagen poco positiva del sacerdocio la percepción generalizada entre los jóvenes de que la Iglesia “no está dando una respuesta adecuada a los problemas sociales”. El nivel de confianza que la Iglesia inspira en la población joven es la más baja entre las mayores instituciones.
Este informe presenta una realidad que se esconde bajo esta imagen tan poco real de que España sea un país católico. Como señala Jordi Serrano, actual rector de la UPEC y autor del informe, el nacionalcatolicismo impuso el catolicismo a la población española que, al identificarse con una dictadura enormemente represiva y opresiva, estableció las bases para su propio declive cuando la dictadura dio paso a la democracia. No es sólo que la Iglesia nunca ha pedido perdón por su identificación con el fascismo español, sino que continúa encorsetada con la ideología y la práctica de la ultraderecha que dominó aquel régimen.
La población española, y, muy en especial, la juventud –que representa el futuro–, considera a tal Iglesia irrelevante y decadente. Parece lógico, por lo tanto, que los representantes de la población –es decir, nuestro Gobierno– debieran dejar de protegerla y financiarla, pues continúa siendo la Iglesia de ayer. Como bien dijo Carles Cardo, el hombre de confianza del Cardenal Vidal i Barraguer durante la República y la Guerra Civil, el enorme descrédito de la Iglesia entre las clases populares durante la República se debió a que la Iglesia había olvidado sus principios, identificándose con los grupos más poderosos del país. Setenta años más tarde, se podría decir lo mismo. Su gran descrédito se debe a su identificación con la dictadura de ayer y la ultraderecha de hoy.
 
Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

Ilustración de Mikel Jaso
 




sábado, 15 de diciembre de 2012

CONCIERTO CONTRA LA POLÍTICA NACIONAL-CATÓLICA DEL MINISTRO WERT

LOS MAESTROS
BARRICADA
en el teatro Lara (Madrid)
 
 
LOS MAESTROS en directo desde Vitoria-Gasteiz.
 
 
SOTANAS
BARRICADA
de su disco La tierra está sorda.
 
 
EN BLANCO Y NEGRO
BARRICADA
 
 
DÍAS DE ESCUELA
ASFALTO
 
 
 
 
UNO DE AQUELLOS
J.M. SERRAT desde Atenas, en 2010
 
 
EL HAMBRE
J.M. SERRAT
 
 
SI ME MATAN BUENO
J. M. SERRAT
 
EL CONCIERTO CONTINÚA EN ESTA DIRECCIÓN (PICHA SOBRE LA DIRECCIÓN WEB):
 
 
 

lunes, 10 de diciembre de 2012

Wert no es un bufón (aunque lo pretenda), es el típico ultracatólico español sin escrúpulos ni conciencia

 
 
 
Tras conocer el borrador del anteproyecto LOMCE presentado por el ministro Wert podemos afirmar,-ahora ya por desgracia con conocimiento real de lo escrito- que éste recoge lo más negro e impresentable del doctrinarismo ultramontano español de los siglos XIX-XX.
Se cruza otra vez en nuestras vidas el intento de plasmar una visión política oligárquica y excluyente que tiene su pilar clave en la entrega del sistema educativo a la Iglesia católica para que su jerarquía moldee una sociedad manipulada y sumisa.
Nada nuevo bajo el sol. Remedan burdamente la forma de actuar del fundamentalismo islámico, del wahhabismo intransigente. Imponen -por ley- unos valores religiosos minoritarios a una mayoría que no los secunda.
Creen en su fanatismo que forzando la Constitución y arrasando derechos "sacarán del error, recuperarán para la fe" al españolito medio hoy tan descreído.

Y utilizan para ello los resortes que les proporciona gobernar como si sus decisiones tuviesen el apoyo de la inmensa mayoría de la sociedad, obviando que llegaron al poder hace un año como la minoria más votada –ahora serían mucho menos– y que una Ley Electoral injusta les dio la mayoría absoluta de escaños.
Volvemos a encontrar en la escena , representando el papel que borda desde hace siglos (acumular privilegios), a la Iglesia católica.
Como gusta, a la sombra del poder y amparando con su silencio las tropelías que el gobierno PP comete. No importa cambiar mutismo por prebendas.
La ley Wert viene cargada de regalos para la Conferencia Episcopal y sus acólitos. De un plumazo han vuelto a la etapa histórica contemporánea donde mejor se han sentido: el nacionalcatolicismo.
Y los neofranquistas del Partido Popular ,que cada día disimulan menos su querencia y reivindican más la memoria de sus mayores, les han servido en bandeja el mejor de los presentes : la cabeza de la enseñanza pública.
No vamos a entrar en este texto a desmenuzar las barbaridades del anteproyecto LOMCE. Os invitamos a que visitéis las webs de CEAPA, STEs-intersindical, Movimientos de Renovación Pedagógica, Sindicato de Estudiantes, CGT, CC.OO, UGT... y saquéis vuestras propias conclusiones sobre el proyecto.
No nos dejemos cegar por el humo –cuestión lingüística, inmersión, papel del catalán- pese a que a priori sea lo más llamativo. Es el títere, la marioneta de mano, que enseñan para desviar la mirada. Pretenden atizar una polémica que oculte el trasfondo mayor. Y no podemos olvidar que en ese trasfondo, una vez superen el encontronazo “castellano / catalán” coinciden al cien por cien –diseño económico, social y religioso– CiU y PP.
En el articulado está planificada la muerte de la enseñanza pública que se convertiría en residual y destinada a la marginalidad. Sin disimulo se amplían los años de vigencia de los conciertos en primaria, se les permite la posibilidad de crear más plazas en nombre de una supuesta “demanda social” (¡que curioso!, cuando la sociedad demanda trabajo o vivienda digna no debe hacerse caso) o se introduce el adoctrinamiento en el curriculo equiparando la asignatura de Religión por ejemplo en 2 º de Bachillerato con las específicas, ¡igualándose a Filosofía o un Segundo Idioma!
A la hora de las notas, al profesor mandatado por el Obispo (que lo nombra y quita a voluntad pues sólo tiene que presentar para trabajar una hoja inmaculada de sumisión a la Santa Madre) le otorgan los mismos derechos que a un funcionario público que consiguió su plaza no por el “dedo” -por muy divino que éste sea– ni la fe, sino por aprobar unas oposiciones en las que le exigieron ciencia y conocimientos.
Y para que vuelvan al redil los "clientes" perdidos a raudales, ponen a competir Religión con una materia evaluable y más dura, lanzando el nada subliminal mensaje de “la nuestra es una María. Cógela” .
Con el resto de los artículos (reválidas, figura de director, segregación, educación para la competencia y conversión del alumnado de FP en mano de obra gratuita al servicio del empresario sin escrúpulos, perdón, del "emprendedor" aventajado...) tenemos para escribir un tratado de mala praxis educativa.
Sólo por la redacción del texto e intenciones que éste desprende, el señor Wert y sus asesores (en la camarilla seguramente estarán bien representados todos los grupos vaticanistas posibles, de Opus a neocatecumenales pasando por legionarios de distintos pelajes) merecerían ser castigados -homenajeando de paso al modelo educativo con el que se identifican- de rodillas, brazos en cruz, cara a la pared y orejas de burro.
Nosotros en cambio, si no queremos ser castigados como sociedad con la pérdida de todas las libertades, debemos tener muy en cuenta que el anteproyecto ni es gratuito ni fruto de la casualidad, responde a un pensamiento ideológico concreto y clasista en el que a la mayoría de los españoles se nos ve como ciudadanos de segunda, con deberes y obligaciones pero sin derechos.
La ley plasma meridianamente la creencia de que una sociedad que proteste y no se calle es peligrosa para los intereses del cesaropapismo del XXI, la alianza del trono y altar que los grupos de pensamiento del “tea party” idean en Estados Unidos y las FAES ejecutan aquí.
Por ello su interés en limitar el acceso a la educación superior a las clases populares y conseguir que la formación en colegios e institutos esté enfocada a crear ciudadanos de “ ley y orden”, acríticos y sumisos.
Ya sabemos la entidad del ataque. Van muy en serio. Sin titubear.
Ejemplo de ello: exterminan la asignatura de Educación para la Ciudadanía a la par que le dan carta blanca a la segregación por sexos en colegios ultrarreligiosos pese a lo que diga la Constitución.
¿Cómo oponernos? A corto plazo participando en todas las movilizaciones que se produzcan en contra del anteproyecto. Sin ir más lejos, el próximo jueves 13 de diciembre está convocada la Jornada Estatal de Lucha bajo el lema: “Frente a los recortes y la LOMCE DEFIENDE LA ESCUELA PÚBLICA” que culminará con manifestaciones y concentraciones en todas las provincias a las 18 horas.
¿Y a largo? Explorando fórmulas de resistencia y contraataque. En una de ellas los diputados de IU en Andalucía tienen una buena oportunidad de demostrar que su apoyo al PSOE no es “gratis total”. Y de camino aportar alternativas y contribuir a poner en el debate educativo un contrapeso.
Me explico:
Cuando hasta el propio exministro Maravall (padre de la LOE) ha cuestionado la deriva que ha llevado a convertir una enseñanza concebida como subsidiaria de la enseñanza pública (la concertada) en alternativa primero y privilegiada después, cuando Rubalcaba o la consejera Moreno se han horrorizado cara a la galería de lo que significa el proyecto Wert, ¿por qué no presionan que el gobierno andaluz presente un recurso de inconstitucionalidad y a la vez anuncian que idearán todas las formas posibles de de no aplicar la LOMCE hasta que el Tribunal decida?
Mientras tanto los ciudadanos debemos reivindicar un nuevo modelo educativo, una propuesta alternativa explícita y aireada, no como las que ejecuta el PP con alevosía y ocultamiento, que recogería:
-En nuestro país sólo puede existir un modelo educativo. Se podrá optar por la Educación Pública sostenida por fondos públicos o por la Privada, cuyo coste correrá totalmente a cargo de los usuarios de esta modalidad, sin financiación del Estado.
-Debe desaparecer progresivamente la enseñanza concertada (no se renuevan los conciertos), permitiéndoles a quienes ahora hacen de la educación un negocio predicar con el ejemplo y animarlos a que se conviertan en Centros Privados de verdad, mantenidos exclusivamente por el dinero pagado por los padres usuarios del servicio.
-Salida de la asignatura de Religión del curriculum educativo. Quien en uso de su libertad desee ser adoctrinado, que acuda en sus ratos libres a catequesis de iglesia, charlas de mezquita, coro evangelista, sede de partido o curso de sindicato.
Por último, y antes de que con la moda retro vuelva la figura del censor y el "nihil obstat", intentemos no olvidar algo básico: puede que muchos de los dirigentes conservadores vivieran la placidez del franquismo, pero las clases populares que lo sufrimos sabemos lo que significó la represión, y marginación de los trabajadores
También “saboreamos” en nuestras espaldas el poder omnímodo de las élites. Curas con autoridad y señoritos incluidos.
Ese es el modelo que los doctrinarios del PP han puesto sobre la mesa con el anteproyecto de la LOMCE. Si ellos no dan marcha atrás y rompen unilateralmente el contrato donde se recogían nuestros derechos: ¿por qué debemos asumir las obligaciones que nos imponen?
Juan Rivera, miembro del Colectivo Prometeo y del Frente Cívico

domingo, 9 de diciembre de 2012

LADRONA, ROBAS A LOS POBRES PARA DÁRSELO A LOS RICOS

video

Cospedal, la Robin Hood invertida"Robas a los pobres para dárselo a los ricos", le dijo una ciudadana a la presidenta de Castilla La Mancha esta semana.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Álvaro Marchesi fue el arquitecto de la LOGSE: «La LOGSE fue un gran proyecto, un proyecto fantástico, de verdad»






Álvaro Marchesi fue el arquitecto de la LOGSE: «La LOGSE fue un gran proyecto, un proyecto fantástico, de verdad»
Álvaro Marchesi, Rafael Reig y Manuel Fernández-Cuesta durante la entrevista.
 
Álvaro Marchesi fue el arquitecto de la LOGSE que aprobó el Gobierno del PSOE en 1990. Ahora el PP, con el ministro Wert, reforma (¿o quizá derriba por completo?) el edificio que diseñó Marchesi. Es el momento indicado para preguntarle sobre su diseño, si funcionó o no, y sobre la educación en España. Desde la LOGSE han pasado muchos años y Marchesi nos recibe en su despacho de Secretario General de la Organización de Estados Iberoamericanos. Es un hombre muy cordial que habla de forma sosegada, pero rotunda. Sobre el edificio que diseñó, su posición es una suma de Edith Piaf (“ Je ne regrette rien!”) y Alaska (“¡Volvería a hacerlo!”). Aunque la conversación se centra en las virtudes y defectos de aquella ley, es inevitable comentar la política de recortes que el presente Gobierno está aplicando a la educación.

Diario Kafka. ¿Le parece inevitable?
Álvaro Marchesi: Yo creo que no es bueno reducir a todos por igual. Las necesidades son muy diferentes en unos centros y en otros. Los alumnos de los centros de los sectores populares, y por lo tanto mayoritariamente los centros públicos, necesitan más recursos, necesitan más apoyo, mientras que los alumnos de aquellos centros públicos de sectores de clase media y de buena parte de los centros concertados necesitan menos recursos. Yo reduciría desigualmente: reduciría algo a un amplio número de centros en la primera situación y en cambio reduciría más a aquellos centros públicos y concertados que tienen condiciones mejores. En esta situación de crisis sería el momento de replantearse cómo se distribuyen los fondos públicos. Porque de la otra manera, recortando a todos por igual, estamos cometiendo una injusticia, ya que a los más desfavorecidos los estamos tratando igual que a los más favorecidos.
DK: Entremos en materia. LGE, LOECE, LODE, LOGSE, LOPEG, LOCE, LOE y ahora LOMCE. Aparte del problema terminológico que supone cambiar tantas veces de ley, ¿es posible que la educación deje de ser alguna vez el juguete de todos los gobiernos?
AM: No se ha cambiado tanto. Las personas creen que ha cambiado mucho la educación y yo creo que no tanto. Claro, yo no estoy diciendo que se cambie por cambiar. Hay dos grandes leyes que cambian el sistema educativo: una en 1970, que es la Ley General de Educación; y otra en 1990, que es la LOGSE. No hay más leyes que produzcan grandes cambios en el sistema educativo. Luego ha habido más o menos adaptaciones. Pero grandes cambios no ha habido más.
DK: ¿Cómo estaba la educación en España antes de la LOGSE?
AM: En España hasta los comienzos del siglo XX había un porcentaje importante de analfabetos. A finales del siglo XVIII los países nórdicos terminaron con el analfabetismo. La educación obligatoria hasta los dieciséis años se decidió a finales de los años sesenta en buena parte de los países europeos. En España se decidió en los años noventa y se llevó a la práctica hace catorce años. El nivel cultural y educativo de los españoles es más bajo que la media europea. Sólo el 35 o el 40% de los españoles ha terminado el bachillerato o una enseñanza superior. Mientras que en los países nórdicos, en Canadá o en Estados Unidos, la cifra es de un 80%. Es decir, vivimos en un contexto social y cultural con atrasos importantes en relación con los países más avanzados. A finales de los años setenta, el porcentaje de alumnos que terminaban el bachillerato estaba en torno a un 10%. En este momento, lo terminan en torno al 50% o 60%. Es decir, el porcentaje de alumnos que estudian es muy superior a lo que había hace cuarenta años. Los cambios son lentos. No es fácil esperar situaciones buenas en contextos tan delicados y tan difíciles como los que ha vivido la educación española. Dicho esto, puedo afirmar que hemos mejorado significativamente. Y lo voy a decir con palabras de todos los políticos que he escuchado, de derechas o de izquierdas: tenemos la generación de jóvenes mejor formada de nuestra historia; se lo he oído decir a miembros del Partido Socialista y a miembros del Partido Popular. Lo que tenemos es el mayor paro de nuestra historia. Pero eso no tiene mucho que ver con la educación. Nuestra educación ha mejorado enormemente en los años setenta, en los ochenta y no digamos en los noventa. Lo que sucede es que ahora vivimos una crisis social muy profunda y eso va a afectar a la educación, por desgracia, va a afectar en los próximos años. Se hace difícil pensar que podamos mejorar al ritmo que lo hemos hecho en los años anteriores.
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DK: ¿Qué se hizo en esos años anteriores, qué se hizo en los noventa?
AM: Una ley muy importante. ¿Por qué? Porque extendió la educación obligatoria, puso en marcha mejoras de la calidad de la enseñanza donde el número máximo de alumnos eran 25 en primaria y 30 en secundaria, algo que ahora está retrocediendo. Se estableció que la educación infantil empezaba desde el comienzo de la vida de los niños hasta los seis años. La infancia es la etapa más importante de la vida de las personas, en la que se sostiene gran parte del desarrollo y del aprendizaje posterior, algo que ahora mismo se empieza a poner en cuestión. Se establecieron especialidades del profesorado. Antes, en la educación primaria, en la Educación General Básica, en los primeros seis años sólo había un maestro generalista. Con la LOGSE hay un maestro especialista en música, un maestro especialista en inglés, otro en Educación Física... Y no hablemos de la Formación Profesional. El modelo de Formación Profesional se diseñó en la LOGSE. No se ha tocado en veintitantos años, es decir, se mantiene tal cual se formuló, y es la apuesta incluso de este Gobierno.
DK: Este Gobierno está reformando la LOGSE. ¿Qué cosas siguen sin funcionar?
AM: Lo que no ha sido capaz de resolver la LOGSE, ni el conjunto de la sociedad española, es que hay un gran porcentaje de alumnos, cerca del 30%, que no continúan estudiando. ¿Por qué? ¿Porque no hay oferta suficiente? ¿Porque nuestras enseñanzas no son atractivas? ¿Porque no es muy flexible nuestro sistema? ¿Porque se suspende demasiado? Pues no siguen estudiando por dos razones. Una: porque no les gusta, no les interesa. Y dos: porque consideran que no tiene mucho sentido para ellos, porque no van a encontrar un trabajo, porque supone mucho esfuerzo... Bueno, pues una de las claves de la educación es ayudar a los alumnos a que encuentren sentido a seguir estudiando, a que tengan opciones que sean atractivas y a que se encuentren con la disposición de que el estudio merece la pena. Cualquier otra medida lo que va a suponer es que haya más alumnos, menos interés, menos ganas de esforzarse, porque el esfuerzo no procede de algo que surge de la nada. El esfuerzo se crea, el esfuerzo se construye con el apoyo, con el interés, con la exigencia, con el diálogo, con la participación, con abrir caminos...
 
DK: ¿Qué problemas debería abordar la nueva ley?
AM: Todo eso es lo que debería abordar una nueva ley educativa: que asegure lo bueno que se ha hecho y aborde lo que está por resolver. Y todo ello dentro de un planteamiento social, cultural y educativo. La educación no es algo al margen de la sociedad y la cultura; la educación forma parte de la sociedad y de la cultura, y por lo tanto, los cambios sociales y culturales deberían ayudar a mejorar la educación. Por desgracia, la situación social y cultural en la que nos movemos no colabora, no contribuye, va en dirección desgraciadamente diferente a lo que esperamos de la educación. Hay que tener en cuenta que gran parte de nuestros alumnos viven en familias con muchos problemas, con paro prolongado, con paro permanente, viven en familias con poca ilusión y eso influye mucho en la ilusión del alumno, en sus ganas de aprender, en el esfuerzo. Cuando llegan a casa y ven que... bueno, ¿quién se va a ocupar de ellos? ¿Quién va a ayudarles a estudiar? ¿Quién va a ayudarles a hacer los deberes? Es decir, que la situación social que viven millones de personas incide en el interés de los alumnos, incide en la actividad de los alumnos. Por eso, enseñar en estos momentos de grave crisis económica es más complicado. Y por eso los profesores necesitan más apoyo. Y por eso necesitan más recursos, más recursos para atender a alumnos que viven en situaciones más dramáticas. Claro, esto de decir más recursos en esta crisis económica... Recursos distribuidos tal vez de otra manera. A lo mejor hay que inventarse y pensar nuevas maneras de distribuir recursos atendiendo más a aquellos que más lo necesitan y menos a aquellos que lo necesitan menos.
DK: Usted hablaba antes del esfuerzo, de que el esfuerzo se crea, se construye... pero en la LOGSE prácticamente desaparecen los exámenes. ¿Eso no es lo contrario del esfuerzo y la exigencia?
AM: No estoy de acuerdo. Exámenes hay todos los años y por lo tanto los alumnos tienen que esforzarse por aprobarlos. Hay exámenes al final de cada curso, hay un examen de selectividad al final del bachillerato... Somos el país que más suspende de la Unión Europea. ¿Por qué suspenden tanto nuestros alumnos y repiten tanto? No porque no se evalúe, porque si no se evaluara, pasarían todos. Hay tres evaluaciones obligatorias. Pero luego cada profesor puede evaluar cada semana, puede hacer lo que considere más oportuno, como elegir sus libros de texto...
DK: Hablemos de los libros de texto. En Estados Unidos, por ejemplo, los libros te los dan en el colegio, sirven para varios cursos y los niños luego los devuelven. No hay ese formidable negocio que aquí tienen las editoriales, que los cambian sin parar y que cuestan unos doscientos euros.
AM: Bueno, yo lancé una iniciativa hace unos años por la que los libros de texto eran gratuitos, los compraba la escuela a través de la subvención de las Comunidades Autónomas y luego los libros quedaban a disposición del centro. Usar libros de texto o no es una decisión de los profesores. Nadie obliga a tenerlos. Yo, personalmente, creo que el libro de texto ayuda a los profesores, pero habrá profesores que puedan y quieran dar su clase sin libro de texto... pues me parece muy bien. Que haya una opción plural de libro de texto me parece bien: el que al profesor o la profesora le guste más. En el caso de Educación para la Ciudadanía cada editorial, cada visión ideológica, planteó una manera de entender la ciudadanía y cada profesor elegía la que quería... Me parece bien.
DK: Este Gobierno ha liquidado esa asignatura.
AM: Yo soy un claro defensor de la Educación para la Ciudadanía y no sólo como una asignatura, a mí me parece que eso es insuficiente. Yo creo que una escuela debe tener un proyecto de educación para la ciudadanía, de educación en valores, de valores de convivencia, de valores solidarios, que esté presente en el funcionamiento de la escuela, en el centro. Y que todos los profesores, con sus enseñanzas, contribuyan en la medida de lo posible a que los alumnos participen, sean más solidarios, respeten, ayuden, colaboren, echen una mano.... Algunos dicen: hay que quitar de Educación para la Ciudadanía los temas polémicos. Pues no, los temas polémicos están en la calle, en las noticias, en todas partes... Es decir, lo que no va a hacer la escuela es adoctrinar a un alumno, eso desde luego: “Oiga, mire usted, el matrimonio A o B es el mejor y el único posible”. Pues no. Hay que explicar que hay otras opciones que también son posibles y ayudar al alumno a decidir, puesto que cada uno tendrá su opción. Habrá alumnos en colegios católicos que consideren que el matrimonio homosexual es muy positivo. Me parece muy bien. Y habrá alumnos en colegios laicos que consideren que el matrimonio homosexual es muy negativo. Pues también me parece muy bien.
DK: Hablando de adoctrinar, ¿se plantearon quitar la religión de la enseñanza?
AM: Hubo un debate sobre lo de la religión, pero el problema es que había un acuerdo con la Santa Sede, firmado en los años setenta, que establecía que en las escuelas había enseñanza de la religión. Había que denunciar el Concordato, y el Gobierno nunca se decidió a denunciar el Concordato. Yo, si no hubiera habido todos esos problemas, habría apoyado que no hubiera religión, claro que sí. Me parece que la religión debe estar en los contextos en donde las familias se mueven, con sus creencias religiosas, sus parroquias, sus centros religiosos...
DK: ¿Cómo manejó el Gobierno socialista en aquella época las relaciones con la Iglesia? Teniendo en cuenta, claro, que las relaciones de los socialistas con la Iglesia son siempre... sutiles, por decirlo de alguna manera.
AM: Yo recuerdo que la presión mayor, curiosamente, fue contra la enseñanza concertada. Es decir, la Iglesia presionó en los ochenta con manifestaciones gigantescas para que no hubiera concierto y sí hubiera subvención. Para que no hubiera control en la admisión de alumnos. Lo recuerdo perfectamente, era ministro Javier Solana y discutimos este tema y Solana dijo: “No cederemos”. Y no cedió. También hubo presión de los obispos en relación con la asignatura de religión. Entonces la asignatura de religión no formó parte del currículum obligatorio común, del texto articulado, sino que formó parte de uno adicional que decía: “En la medida en que hay acuerdo con la Santa Sede, en esa medida, hay religión”. Por tanto, no formó parte de la propuesta legal, sino simplemente nos sentimos obligados. Los obispos se enfrentaron a la LOGSE, hubo una circular en las iglesias... Pero Javier [Solana] dijo: “He hablado con el presidente, este es un tema que no tiene discusión”.
DK: A la LOGSE no sólo se enfrentó la Igl esia, también los estudiantes.
AM: Se enfrentaron porque era moderada. Yo creo que negociamos bastante. ¿Qué acordamos desde la propuesta inicial? Acordamos que hubiera un máximo de 25 alumnos en primaria y secundaria, acordamos que hubiera orientadores en todos los centros educativos, acordamos la estructura del currículum. Conseguimos un acuerdo mayoritario, desde Izquierda Unida hasta los partidos nacionalistas. La LOGSE fue una ley que contó con el máximo consenso... Excepto el Partido Popular, que se opuso. Y se opuso, si no recuerdo mal, porque la enseñanza de los tres a los seis años no era gratuita.
DK: Hablemos de aspectos concretos de la LOGSE. El adelanto de edad con la que los alumnos pasan a los institutos, por ejemplo. Eso supuso un cambio brutal. Y además, hubo que cambiar muchas cosas, remodelar el sistema, algo que debió de costar mucho dinero. ¿Qué perseguía esa medida?
AM: La razón fundamental es que hay una etapa que comienza a los doce años —la Educación Secundaria y el Bachillerato— y que es bueno que se curse en el mismo lugar, en el instituto. Desde luego, los alumnos podían haberse quedado dos años más en el colegio aunque entraran en una nueva etapa educativa, pero las condiciones de enseñanza en los colegios de EGB eran peores que las de los institutos: no había laboratorios, no había instalaciones suficientes. Puedo entender que alguien diga: “No es bueno que una niña de doce años conviva con un chaval de diecinueve”. Pero en los colegios concertados conviven alumnos de tres a dieciocho años, y no pasa nada, no hay problemas de convivencia. Fue una decisión que adoptamos en su momento. Tenía puntos a favor y también los tenía en contra. Pero valoramos que tenía más a favor que en contra.
DK: ¿Mereció la pena el gasto que supuso todo eso?
AM: Jugábamos con el descenso demográfico. Hicimos un estudios de cortes, de flujos de alumnos y a partir del año 94 descendían. Los años setenta fueron los años del boom demográfico, esos alumnos entraron en los institutos en los ochenta. En esa década los cortes de alumnos estaban en torno a los 640.000 alumnos por año. Quince años después está en 300.000, sumando a los inmigrantes. Liberar aulas de los de doce o trece años, que pasaron a los institutos, que a su vez tenían menos alumnos, nos permitió extender la educación hacia los tres años. Lo que gastábamos por un lado lo ganábamos por otro. Si no, hubiéramos tenido que invertir en los centros de EGB. En todo caso, sí que admito que fue una decisión discutible: valoramos pros y contras y nosotros pensamos que esa era la mejor.
DK: ¿Cómo ve la enseñanza concertada?
AM: Yo soy partidario porque es lo que quieren las familias. Si hay gente que quiere una enseñanza de tal tipo y la quiere pagar, pues me parece bien que la pague. Y si hay opción de que los alumnos tengan una enseñanza gratuita, pues también me parece bien. ¿Qué es lo que me parece menos bien? Que los centros que reciben fondos públicos seleccionen a sus alumnos porque haya que pagar, porque haya una serie de cuotas, y que haya una selección encubierta. Los fondos públicos se dan para que haya unos centros que tengan la obligación de aceptar a todos los alumnos, sin excepción. A los centros concertados va un tipo de alumnos y a los públicos otros, y eso me parece mal. La red que debe articular el conjunto del sistema y garantizar la cohesión social es la enseñanza pública. Y por tanto, los mayores recursos, los mayores esfuerzos deben orientarse a la enseñanza pública. Esa es mi fundamental convicción. En los famosos estudios PISA quedamos muy bien en equidad social, quedamos muy bien en igualdad. Somos los primeros o los segundos. La diferencia entre un colegio privado y un colegio público es pequeña. Estamos en un país en que las diferencias no son enormes entre llevar un hijo aquí y llevar un hijo allá.
DK: ¿Se plantearon suprimir la enseñanza privada?
AM: No. Ni la concertada tampoco. Nunca nos lo planteamos porque nos parecía que eso no respetaba ni los mandatos de la Constitución, ni la libertad de elección de centro, ni nos parecía que casaba con la historia educativa española. Yo sigo pensando que es bueno para la oferta educativa que existan distintos tipos de centros. Lo que sí sostengo es que muchos de los recursos públicos deberían ir a los centros públicos. En este momento la prioridad sigue siendo la enseñanza pública, puesto que el 73% de alumnos van a escuelas públicas. Se debería evitar que en determinadas zonas donde no hay oferta educativa la prioridad fuera la enseñanza concertada. Si hay una zona donde no hay escuela, mi opción es que debería haber un centro público. Determinadas comunidades autónomas consideran que es más económico y mejor que haya un centro concertado. Esa es la diferencia ideológica entre unos y otros.
DK: Usted habla de libertad de elección. ¿Tienen todos los españoles libertad de elección para mandar a sus hijos a estudiar al Liceo Francés?
AM: ¿Qué es la libertad de elección? Yo creo que la libertad de elección es la posibilidad de elegir de acuerdo con la oferta existente los centros que estén más próximos a la manera de entender la enseñanza de cada uno. Y por tanto hay un abanico muy amplio de centros. La libertad de elección tiene un límite económico para las enseñanzas privadas. Pero nosotros hablamos de una libertad de elección en la oferta pública o concertada. Y de libertad de elección que tiene como límite el número de puestos escolares disponibles. Quieres ir al instituto “Beatriz de Galindo”, donde hay una gran demanda. Si hay cuarenta y cinco plazas disponibles para primero y hay mil solicitudes, habrá novecientos sesenta que digan: “Oiga, no me respetan la libertad de elección”.
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DK: Lo que no entendemos es cómo la existencia de un colegio privado de élite garantiza la libertad para todos. Más bien garantiza la libertad de los que pueden pagar 3.000 euros al mes por el colegio de su hijo.
AM: Eso es sólo un porcentaje pequeño. Admito que haya una oferta pequeña para un porcentaje pequeño que pueda pagarlo, sí.
DK: ¿Ve usted diferencia entre permitir los colegios privados y permitir las cárceles privadas?
AM: ¿Cárceles privadas? Bueno, la diferencia es que hay una oferta pública, una oferta pública sostenida con fondos públicos de por lo menos el 95% por ciento. Las posibilidades que tiene una familia con recursos moderados o escasos para elegir un centro es muy grande. Y vuelvo al tema de los concertados, pagados con dinero público y al que tienen que tener acceso todos los alumnos. El problema es que tienen determinados sistemas de cuotas encubiertas que impiden que esa libertad y esa igualdad de elección se ponga en práctica. Y eso me parece inaceptable. Porque estamos en un sistema en el que el modelo se basa en que financiamos centros públicos y privados, llamados concertados, para que todos los alumnos sin discriminación puedan acceder a ellos. Pero, claro, de forma gratuita. Yo no tendría ningún problema en que la gente que de forma gratuita quiera ir a la enseñanza de las monjas pueda hacerlo. A mí me parece muy bien. Pues vaya usted. Porque partimos de nuestra historia, de nuestra cultura, porque teníamos en los años ochenta un 30% de familias que quería llevar a sus hijos a la enseñanza religiosa y quería tener clases de religión en esos centros... pues me parece muy bien.
DK: ¿Con qué porcentaje diría que está muy bien que se segregue por sexos? Si lo quieren los padres y lo pagan...
AM: Yo soy contrario a la segregación por sexos.
DK: Ya, pero siguiendo con ese razonamiento, si hay un 30% de padres que quieren esa educación, hay que dársela...
AM: No, pero hay criterios sobre los cuales el sistema educativo debe mantener su modelo de lo que es la enseñanza. La segregación por sexos para mí sí que es una línea que no se debe cruzar; en cambio, el tema de si debe haber o no enseñanza concertada no tiene línea roja para mí. Es un asunto discutible. El sistema educativo debe mantener la igualdad entre los sexos, como debe mantener la igualdad entre las personas altas y bajas, inmigrantes y no inmigrantes.
DK: Si tuviera la posibilidad de hacer una reforma ahora... ¿Cuestionaría la enseñanza concertada?
AM: Yo la mantendría con otro pacto. Es decir, con un pacto más estricto. La enseñanza concertada es algo que está bien pero con criterios más estrictos.
DK: Da la impresión de que ustedes hicieron lo que pudieron hacer, lo que les dejaron hacer, y de que no llevaron su ideología de izquierdas hasta sus últimas consecuencias.
AM: No, yo no tengo esa percepción de lo que yo hice, de ninguna manera. Hicimos un gran proyecto. Un proyecto fantástico, de verdad. Un proyecto progresista que buscaba la igualdad de las personas en su acceso a la educación, una propuesta de mejora de la calidad de la enseñanza. Una ley que consiguió un acuerdo entre nacionalistas, Izquierda Unida, que prácticamente dura veintidós años. Yo me siento enormemente orgulloso. Comparémosla con la propuesta que se pone encima la mesa ahora. Nada más. Simplemente veamos una y otra y veamos sus enormes diferencias ideológicas. Recuerdo a un amigo mío, mucho más de izquierdas que yo, que me decía: “Dentro de unos años pediremos que se cumpla la LOGSE”.
 


sábado, 1 de diciembre de 2012

Manifestación en Madrid, 6 de diciembre

Manifestación en Madrid, 6 de diciembre
Contra la Constitución salvaje



Del mismo modo que el capitalismo salvaje se ha despojado de su piel de cordero (léase “Estado del bienestar”) para mostrarse en toda su ferocidad, la Constitución de 1978, con la reciente reforma que da prioridad absoluta al pago de la deuda, se arranca de un zarpazo la máscara seudodemocrática y se exhibe sin pudor como lo que siempre ha sido: instrumento y coartada de los poderes establecidos, es decir, documento sancionador de la continuidad y puesta al día del nacionalcatolicismo, esa peculiar forma de fascismo a la española -nacida de la convergencia de lo más rancio de la Iglesia, la aristocracia y el Ejército- que es la mayor vergüenza ética y política de una Europa que tiene mucho de lo que avergonzarse.
Por eso la manifestación del 6 de diciembre contra la espuria Constitución de 1978 es este año más importante que nunca: porque será también la expresión del rechazo de todo un pueblo -de todos los pueblos- al pago de la deuda ilegítima y sus intereses, o lo que viene a ser lo mismo, al expolio sistemático de la clase trabajadora para garantizar los privilegios de los ricos.
Decir no a la Constitución de 1978 es decir no a la deuda, no a la monarquía, no a la corrupción, no a la explotación, no a los desahucios, no al desmantelamiento de la educación y la sanidad públicas, no a la discriminación de las mujeres y los inmigrantes, no a la tortura, no a la opresión de los pueblos soberanos, no a la criminalización de las ideas, no a la Ley Antiterrorista, no a la brutalidad policial, no al contubernio Iglesia-Estado, no a las bases estadounidenses, no a la OTAN… En una palabra, no al capitalismo. Porque si no acabamos con el capitalismo salvaje, el salvaje capitalismo acabará con todo. Ya lo está haciendo.
MANIFESTACIÓN, JUEVES 6 DE DICIEMBRE DE 2012
A LAS 12 HORAS. SOL – CIBELES – NEPTUNO
Fuera la constitución monárquica.
No al pago de la Deuda
Por la III República